De la Identidad. Una Lectura. Por Mónica Bazzalo

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Mónica Bazzalo
Psicoanalista. Equipo Adultos Tarde.

Identidad.
Identidad de pensamiento. Identidad de percepción. ¿Cuerpo e Identidad?
Identidad…

¿Cómo entendemos, de hecho, “identidad”? Así como la lógica aristotélica sigue rigiendo nuestro pensamiento cotidiano a través de la tendencia a clasificar, por ejemplo, también lleva a presuponer un determinado sentido de este término que marca de modo hegemónico al pensamiento occidental.

Es respecto a esto que quiero compartir con ustedes una lectura de la Conferencia de Heidegger titulada “El principio de Identidad”1

¿Por qué Heidegger? Relevo en su quehacer una fenomenología del habla, un interrogar al habla misma soportado en la apuesta de que ésta excede a cualquier lógica en que nos sumerjamos y de que es posible desbrozar un sentido diferente al establecido en la medida en que se oiga lo que dejan pasar distintos modos de la poética, ya sea en pensadores de la Antigua Grecia o en un poetizar como el de Hölderlin, al que tanto recurre.

El habla que habitamos, y que supone un suelo y un salto para los hablantes, ese habla
los puede interpelar también como lectores del texto de esta conferencia, si estamos dispuestos a soportar la tensión abierta entre habla y lógica.

¿Y por qué esta conferencia? Es que en ella Heidegger parte del Principio de identidad para interrogar lo que llama su esencia.

El principio en cuestión: A es A. Base del pensamiento occidental, tan sencillo como parece.
El tratamiento que se hace tradicionalmente de este principio conlleva dos supuestos:
I) la identidad es un rasgo del ser;
II) la identidad es equivalente a uniformidad y luego, a igualdad.2

Heidegger cuestionará estos dos supuestos. Primero, irá contra la idea de identidad como igualdad, apoyándose en lo que dice el extranjero3 en “El Sofista” de Platón: “Cada uno de ellos es otro que los otros dos, pero el mismo, lo mismo para sí mismo”.

En “A es lo mismo que A” se distingue una ternaridad: Cada A mismo es consigo mismo lo mismo. En la mismidad yace la relación del “con”, mediación en el interior de una identidad, vinculación en una unidad: “Por este motivo la identidad aparece a lo largo de la historia del pensamiento occidental con el carácter de unidad. Pero esta unidad no es de ningún modo el vacío inconsistente de lo que, privado en sí mismo de relación, se detiene y persiste en una uniformidad”.
“A es A” saca al A de sí para ponerlo en relación con-sigo; en esta mediación, que pone en juego una ternaridad; allí la mismidad da lugar a la diferencia.
Si escuchamos “A es A” “en su tono fundamental” es posible oír el “es” allí presente, dejar pasar del ser supuesto en esta copula el enigma que soporta.
Desde aquí podríamos leer lo que sigue:

“Somos llamados por la identidad. Si no tomase voz esta llamada, lo ente nunca conseguiría aparecer en su ser, y tampoco se daría ninguna ciencia; no se fijaría una mismidad del objeto consigo mismo…”

¡Somos llamados!
¿Y de qué modo es oída esta llamada? A través de cierto tratamiento del principio de identidad que permite establecer algo definido, sí, de ese modo es oída hasta el punto que se olvida que se la escucha…

¿Y puede ser oída también de otro modo?

Heidegger nos invita a detenernos en un fragmento del Poema de Parménides, que versa:

“lo mismo es en efecto percibir (pensar) que ser”
4

Pensar y ser tienen lugar en una identidad: “El Ser tiene lugar -con el pensar- en lo mismo. El ser se halla determinado, a partir de una identidad, como rasgo de ésta.”
Lo distinto, pensar y ser, se piensan como lo mismo. Ambos tienen su lugar en una identidad. No en La identidad; en una identidad.
Se vuelve a abrir la pregunta: ¿Qué es aquí una identidad que alberga lo diferente?

¿Y qué es este “mismo” que enlaza lo distinto?

Así como antes había subrayado la mediación en el seno de la mismidad de un ente consigo mismo, aquí Heidegger dice que ser y pensar se pertenecen uno a otro en lo mismo.
Mutua pertenencia, en una identidad:

“Al entender el pensar como lo distintivo del hombre, estamos recordando una mutua pertenencia que atañe al hombre y al ser. El hombre es sólo esta correspondencia Y este “sólo eso” no significa una limitación sino una sobreabundancia”.

Nuevamente, podemos pasar rápidamente por la correspondencia entre ser y hombre ateniéndonos a un tratamiento lógico de los términos, términos que se pueden tratar como un conjunto ordenado… o podemos oír la absoluta heterogeneidad de los términos que no dejan de co-responderse, responderse el uno al otro de algún modo aún por interrogar. Esto hace a una invitación que Heidegger renueva en distintos momentos y en su modo mismo de avanzar: la invitación a apartarnos de las representaciones con las que nos pensamos usualmente, y particularmente, aunque apoyados en el pensar como elemento distintivo del hombre, dejar caer la representación del hombre como animal racional. Apartarnos de esta representación para “abrirnos a la experiencia del pensar y de ese modo adentrarnos a esta mutua pertenencia de hombre y ser”.5

…Interrogando esta mutua pertenencia de hombre y ser en nuestra contemporaneidad, signada por la técnica…
Ahora bien, si consideramos la técnica como el plan que el hombre proyecta, como su producto, todo se reduce al hombre, “…entonces se hace oídos sordos a la llamada del ser que habla en la esencia de la técnica”.

Nuevamente la llamada: como antes situaba una llamada de la esencia de la identidad, ahora se trata de la llamada de la esencia de la técnica. 6

Un salto: “prestemos atención a la llamada bajo cuyo influjo se encuentra nuestra época, no sólo el hombre, sino todo ente, naturaleza e historia, en relación con su ser… en todas partes se provoca a nuestro existir a dedicarse a la planificación y cálculo de todo… ¿se encontraría provocado el ser a dejar aparecer lo ente en el horizonte de la calculabilidad?”

A este provocarse uno a otro que dispone de este modo al hombre y al ser el uno respecto al otro, lo llamará “com-posición”. 7

“En la posición alternante de hombre y ser escuchamos la llamada que determina la constelación de nuestra época. La com-posición nos concierne en todo lugar directamente” .8

La com-posición a primera vista resulta extraña, porque ya no encontramos lo que significa en el horizonte de la representación. Esta provocación alternante está sesgada aún por el dominio y sin embargo…
“lo que experimentamos en la composición como constelación de ser y hombre, a través del moderno mundo técnico, es sólo el preludio del Ereignis, acontecimiento de transpropiación. Pero la com-posición no se queda necesariamente detenida en su preludio, pues en el acontecimiento de trans- propiación habla la posibilidad de sobreponerse al mero dominio de la com-posición para llegar a un acontecer más originario.”

Un juego. De lo que se trata es de experimentar sencillamente un juego de propiación en el que el hombre y el ser se transpropian recíprocamente, esto es, adentrarnos en aquello que Heidegger acuña como Ereignis. La palabra Ereignis, tomada de la actual lengua alemana, significa acontecimiento y deviene de er-eignen que significa originariamente llamar con la mirada, a-propiar; en el discurso de Heidegger nombra al acontecimiento de transpropiación y ningún otro. Hombre y ser se apropian al salir de sí en este mutuo pertenecerse; ¿podríamos decirlo así?

¿Qué tiene que ver el Ereignis con la identidad?
Nada.

Y sin embargo… la identidad tiene mucho que ver con el Ereignis.

La frase de Parménides: “lo mismo es en efecto pensar que ser”, abre la pregunta por el sentido de “lo mismo”, que es la pregunta por la esencia de la identidad, y lleva a interrogar la cuestión de la mutua pertenencia.

Allí donde la doctrina de la metafísica representa la identidad como un rasgo fundamental del ser, Heidegger, invitándonos a pensar de otro modo cada uno de los términos en juego, muestra que el ser tiene su lugar, junto con el pensar, en una identidad cuya esencia procede de ese dejar pertenecer mutuamente que llamamos “Ereignis”

“Ereignis, acontecimiento de transpropiación, es el ámbito oscilante, mediante el cual el hombre y el ser se alcanzan el uno al otro y adquieren lo que les es esencial al perder las determinaciones que les prestó la metafísica”.

Intruso.9 En la medida en que avanzaba en esta lectura, evocaba la lectura de “El intruso”.

Allí, Jean-Luc Nancy habla acerca de ese extraño en que él se convierte para su propio corazón, que lo rechaza. Ese corazón que antes era algo imperceptible casi y que registra de pronto con extrañeza precisamente en tanto lo rechaza, ese corazón lo lleva a un trasplante, donde por un tiempo queda suspendido a la posibilidad de que el órgano ajeno lo rechace, lo tome como un cuerpo extraño, a él, su nuevo anfitrión.

¿Qué propio es ese corazón propio que lo rechaza, qué propio ese otro corazón extraño, que quizás le responda, no sin artilugios de la técnica?
¿Y qué propio es él para él, cuando su propio corazón no responde como propio?

Aquí, me parece, se vislumbra en el instante fulgurante del acontecer, la dimensión de lo extraño en el seno de lo mismo. Nancy dice muy bellamente que el extranjero es también necesariamente intruso, intruso que irrumpe de modo tal que algo de él no es esperado ni recibido.

Necesariamente Irrumpe, cada vez, recién llegado.


1 El principio de Identidad es el texto de una Conferenciada dada por Heidegger en junio de 1957 y que es publicada de manera conjunta con La constitución “onto-teo-lógica de la metafísica”, bajo el título “Identidad y diferencia”
2 De hecho esto atraviesa la filosofía y luego la lógica occidental, al punto que en nuestros días estas dos caracterizaciones de la identidad se encuentran en los diccionarios. En esto estamos sumergidos como hablantes aunque sea parcialmente.
3 No es algo menor que se lo haga decir a un extraño a la patria como tierra del padre, cuya connotación remite al fundamento del logos griego
4 En “¿Qué quiere decir pensar?”y “Logos”, Heidegger articula percibir y pensar, a través del disponer, de modo tal que fundamenta la sustitución aquí realizada de percibir por pensar, agregando luz también respecto al sentido de éste último término. Ambos textos se encuentran en “Conferencias y Artículos”.
5 Heidegger se limita aquí a dar lo que llama “un sentido inicial del ser”, como presencia
6 Cada vez se trata de atender a la llamada de la “esencia de”. ¿ Llamada del ser a través de la esencia de la técnica, como antes llamada del ser a través de la esencia de la identidad? Podríamos decir que son distintas presentaciones del ser? Ser supuesto sostenido como enigma, que excede estas notas. En esta conferencia Heidegger, si bien abre la pregunta por el ser, se limitará a indicar sólo “su sentido inicial”, que es de “presencia”, para luego situar que esto es insuficiente y, quizás sugerir lo que en otros textos refiere como un presentarse al retirarse.

7 El camino al lenguaje Heidegger dice que “com-posición”, “ge-stell” es la unidad de los distintos modos de puesta en posición

8 En “La época de la imagen del mundo” habla de la esencia de la técnica como diferente a la mera técnica y habla del mutuo corresponderse hombre y técnica, contra la representación del hombre como productor o recurso humano

9 El intruso, Jean-Luc Nancy. Amorrortu Editores, 2007.


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