El amor, ¿Juego de niños?, por Verónica Iedwab y Florencia González

juego-de-niños
Verónica Iedwab
M. Florencia González
Psicoanalistas. Equipo Niños Mañana
Programa de Investigación en Psicoanálisis de Consultorios Externos.

Este trabajo tiene la intención de interrogar la temática del amor articulándola a la película “Quiéreme si te atreves”1, película francesa del año 2003, dirigida por Yann Samuell, cuyo título original es “Jeux d´enfants” o su traducción más fiel al castellano: “Juego de Infantes”.

En primer lugar realizaremos una breve sinopsis acerca de dicha película para luego preguntarnos, ¿Qué lugar para el amor allí? ¿De qué amor se trata? ¿Sera lo que viven estos personajes alguna versión del amor?

El pequeño Julien recibe un regalo de su madre enferma: una caja de hojalata a la que le tiene mucho aprecio. Entabla amistad con una compañera de clase llamada Sophie, de origen polaco, quien es agredida por el resto de sus compañeros por cuestiones de raza. Ambos deciden jugar un curioso juego llamado “capaz o incapaz”. Comienzan así a retarse el uno al otro, aquel que cumplía el reto obtenía como premio la caja y a su vez la posibilidad de retar nuevamente al otro. Este juego se convertirá en una forma de relacionarse. Pero con el paso de los años Julien y Sophie pasan a otra fase del juego, una fase más peligrosa, llevando ese juego hasta el límite, burlándose de todo y de todos y haciéndose daño deliberadamente, pasando años sin verse como parte de uno de los retos. Durante esos años, cada uno armará su vida por separado, se casarán con otras personas pero no serán capaces de separarse del todo.

Sobre el final de la película, se mostrará la escena del reencuentro con un nuevo reto que los conmoverá. Momento donde se declaran lo que sienten sellándose ambos en un bloque de hormigón, haciéndose UNO en piedra y por consiguiente, muriendo.

Al comienzo de la película ellos son niños, la madre de Julien está al borde de la muerte. Y en una de las escenas del inicio un dialogo los encuentra:
J: Mamá, ¿te vas a morir?
M: Como todo el mundo
J: ¿Es por mi culpa? ¿Porque hago tonterías? Mamá solo tienes que pedirme que haga algo inteligente y te juro que lo haré, soy capaz.
M: Callate.
J: Soy capaz
M: Tapate los oídos, fuerte, fuerte, fuerte. ¿Oyes lo mucho que te quiero?

En el despliegue de la escena podría pensarse en ésta madre que no alojaría la demanda de Julien, la cual ubicaríamos aquí como una demanda de amor. El niño se cree capaz de dejar de hacer tonterías a condición de ser demandado por ella, pero su madre no se lo pide. A su vez, encontramos aquí la contradicción materna quien tapándole los oídos pide que Julien oiga lo mucho que lo quiere.

Por su parte, en relación al padre del protagonista, se podría ubicar también una contradicción: allí donde lo encontramos dedicado por entero a la mujer moribunda pero sin poder dar cuenta de esta mujer en relación a su deseo. Solo una vez muerta, puede nombrarla como objeto de su amor.

Tomando estas referencias edípicas, podríamos preguntarnos si será lo que Julien repite a lo largo de su historia con Sophie. ¿Qué habrá de este amor no demandado de su madre en relación a Sophie? ¿Cómo pensar que Julien podría amar en vida a Sophie si la transmisión del padre está en relación a amar en la muerte? ¿Será condición para el amor tener alguna versión o poder servirse de ella para que ese amor de niños pase a ser un amor entre hombre y mujer? ¿Cómo pensar en una relación de amor entre dos adultos que solo portan un cuerpo de “grandes” pero que subjetivamente se ubican en una posición de niños? ¿Cómo se llega a ser una mujer y un hombre para amar?

Lacan en el Seminario XX se pregunta: “¿Es el Eros tensión hacia el Uno? (…) El amor es impotente, aunque sea recíproco, porque ignora que no es más que el deseo de ser Uno, lo cual nos conduce a la imposibilidad de establecer relación de ellos. ¿La relación de ellos, quiénes? –dos sexos2”.

La enseñanza de Lacan nos da la posibilidad de pensar en esta paradoja del amor, que tendiendo a ser Uno, sosteniendo esa ilusión, no es más que impotente.

¿Cómo pensar el pasaje entre un amor de niños a un amor entre un hombre y una mujer? La infancia ha pasado ya y aún con cierta insistencia, pretende un goce que continúa en esas preguntas de “tiene o no tiene” sostenidas a lo largo de la vida de estos protagonistas tomando la forma de “capaz o incapaz”. Creemos que dicho pasaje conllevaría a posiciones distintas, cuya pretensión no está del lado de que el goce sea solamente autoerótico.

En el film, Julien se muestra incapaz de amar a una mujer pero capaz de jugar como un niño, gozar de su autoerotismo. Su “capacidad” de gozar pareciera estar sostenida en un goce infinito que encuentra un límite en una de las escenas cercanas al final de la película, donde choca con su auto en la ruta, yendo a toda velocidad dice: “Felicidad en estado puro, brutal, natural, volcánico, que gozada, era lo mejor del mundo… Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rallas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, lsd, éxtasis… Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas… Mejor que la nocilla y los batidos de plátano… Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del Milenium… Mejor que los andares de Ally Mcbeal, Marilyn, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y el lunar de Cindy Crawford… Mejor que la libertad… Mejor que la vida.”

Escena siguiente, Julien se encuentra internado en un hospital y le tiende una “broma” a Sophie. Se muestra deformado, su cuerpo es otro. Sophie encuentra allí un punto
álgido de su angustia. Luego de la broma, ella se va enojada bajo la lluvia. Él la busca, ella camina junto a su marido y mirando a Julien le dice “decilo ahora”. Julien no puede decir de sus sentimientos hacia ella pero es un momento en el que puede cantar “La vie en Rose”,partes que canta y partes que tararea. Se escucha una voz en off diciendo “no me sabia la letra”.

¿Qué habrá de esa letra no sabida? ¿Será este un momento donde podemos ubicar algo del orden del amor en relación a la frase de Lacan: “Amar es dar lo que no se tiene a quien no lo es”3? O ¿Será que a partir de las referencias edípicas de Julien, el niño, solo puede repetir encarnando dichas versiones; las cuales dificultarían la emergencia de la invención de una letra propia?

Lacan en el Seminario XX dice: “Hace tiempo escandí con cierto hay UNO lo que constituye el primer paso en esta averiguación. Este hay UNO no es sencillo y aquí viene al caso decirlo. En el psicoanálisis, o más exactamente en el discurso de Freud, ello se anuncia con el Eros definido como fusión del dos vuelto uno, del Eros que poco a poco, tendera, al parecer, a no hacer más que uno de una inmensa multitud.”4

Sepultados bajo el hormigón Julien dice: “Pudimos cumplir el sueño de nuestra infancia: el sueño de un amor sin fin”.

Los dos jóvenes se complementan en un bloque de hormigón. Allí donde hay relación sexual, mueren. ¿Murieron de amor?

Comandados por ese goce y engañados por esa ilusión del amor que tiende al Uno se dicen que solo podrán amarse fundidos en el cemento, petrificados, hechos piedra. Un amor de piedra, muerto. Julien pareciera así rendirle honores a su versión paterna del amor.

En ese momento final, bajo el cemento Julien le dice a Sophie “si me lo hubieras pedido, te hubiera amado con locura”. Podríamos completar la frase con un “pero ya es demasiado tarde”.

Entre el no-pedido de ella y lo no-dicho de él encontramos a ambos protagonistas en el enredo de las relaciones amorosas. A lo largo del film puede pensarse en esto: ella no pide amor y como dice Lacan: “El amor pide amor”5. En relación a él no hace pasar por el orden simbólico algo que de cuenta de su sentir. El no pide ni dice amor.

Algo del pedido y de las palabras no toman su relevo en la relación entre ambos, algo queda desanudado entre el deseo y el goce, algo que podría haber sido hilvanado por el amor. “Solo el amor permite al goce condescender al deseo6” dice Lacan. ¿Pero qué hay del amor sin palabras, sin pedidos de amor?

Por eso en este recorrido pensamos que si hay algo del amor entre Julien y Sophie es desde esta posición de niños, donde un puro goce se hace carne en el cuerpo, repleto de significantes del Otro, que solo puede vivirse con esa tendencia al infinito que se proyecta hacia la muerte y que es justamente y a la vez su finitud.

El pasaje de la niñez a la posición adulta implica necesariamente perdida, algo se pierde para acceder a otro goce, para ir a buscar más allá de uno. Sino ¿Por qué motivo un sujeto iría a buscar eso que le falta al cuerpo del otro? No habría motivo, nada que falte. Quizá la pregunta que mejor se adecúe a estos personajes sería si son capaces o incapaces de perder algo o de poner a jugar la falta.

¿Habrá que hacer un duelo de la niñez para tomar una posición de hombre o mujer, para armarse un modelo propio?

Pensamos que en el amor entre un hombre y una mujer, allí donde no hay relación sexual y atravesados por la falta, quizá sea en ese desencuentro o a partir del mismo que el amor pide amor, “Lo pide… aun”7.

Julien dice que han cumplido el sueño de la infancia, haciendo efectiva la ilusión del UNO en el amor. Dejando de lado la creencia, esa apuesta que también implica el amor entre dos. Y si esa ilusión no se hace efectiva, si no hay ilusión de UNO, ¿Qué queda para el amor?


1 “Quiéreme si te atreves” fue la traducción al castellano. Título original: “Jeux d´enfants”, origen Francia, año 2003, dirigida por Yann Samuell.
2 Lacan, J. El Seminario XX: Aun. Ed. Paidos, Buenos Aires: 2011. P 13
3 Lacan, J. El Seminario VIII: La transferencia. Ed. Paidos, Buenos Aires: 2011. P 250
4 Lacan, J. El Seminario XX: Aun. Ed. Paidos, Buenos Aires: 2011. P 82
5 Lacan, J. El Seminario XX: Aun. Ed. Paidos, Buenos Aires: 2011. P 12
6 Lacan, J. El Seminario X: La angustia. Ed. Paidos, Buenos Aires: 2011. P 195.
7 Lacan, J. El Seminario XX: Aun. Ed. Paidos, Buenos Aires: 2011. P 12.


Bibliografía
– Lacan, J. El Seminario VIII: La transferencia. Editorial Paidós. Buenos Aires: 2011.
– Lacan, J. El Seminario X: La angustia. Editorial Paidós. Buenos Aires: 2011.
– Lacan, J. El Seminario XX: Aún. Editorial Paidós. Buenos Aires: 2011.


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