Amor Narcisista: Del amor al otro, a ese otro amor, por Sonia Libertchuk y Susana Marinetti

3Lic. Sonia Libertchuk
Universidad J.F.Kennedy 2009. Especialidad Psicoanalista. Pasantía Clínica en Centro de Salud Mental n° 1 Hugo Rosarios. Equipo Adultos Mayores.


Lic. Susana Marinetti
Universidad J.F.Kennedy 2008. Especialidad Psicoanalista.Pasantía Clínica en el Centro de Salud Mental n° 1 Hugo Rosarios. Equipo Adultos Mayores

Este trabajo surge de una investigación que llevamos a cabo y que lleva el nombre de “Del amor al otro, a ese otro amor” para eso nos servimos de una frase de Lacan del Seminario 20 que expresa una pregunta sobre las dificultades del amor a otro a partir del amor narcisista.

En la hipótesis de nuestro trabajo: Lacan retoma en el Seminario 20 la noción de “Uno” trabajada en seminarios anteriores respecto de la identificación. Comenta que “si es verdad que el amor está relacionado con el Uno, nunca saca a nadie de sí mismo”. Y continúa “si partimos del amor narcisista tal cual Freud lo plantea, el problema es como puede haber amor por otro”.

La frase admite dos posibles lecturas: una es que el amor narcisista sea la única modalidad amorosa que Freud trabaja según Lacan. La otra es que el psicoanalista francés lo tome como uno de los modos del amor de Freud.

Otra traducción de una versión inédita del Seminario deja ver el problema con mayor claridad. Dice :”Si es eso, todo eso y sólo eso lo que dijo Freud al introducir la noción de amor narcisista, el problema es como puede haber amor por otro.”

Hay dos planteos en Freud respecto del amor narcisista: por un lado, todo amor es narcisista en tanto el amor al otro implica una fase anterior de amor al propio Yo. Y por otro lado el amor narcisista es propio de las mujeres.

Nuestra hipótesis toma como punto de partida las formulaciones lacanianas respecto del amor trabajadas en el Seminario 20, centradas en la idea del amor como lo que suple la no relación sexual, son efecto de la consideración y articulación de ambos planteos, y no solo del primero, dado que adentrándose Freud a desbrozar el camino del amor como “dos que hacen uno”….sienta las bases para conceptualizar el amor en relación al objeto a …..

Les adelanto que nuestra investigación no está terminada sino que se encuentra en pleno desarrollo es que aún no podemos confirmar dicha hipótesis.

En esta oportunidad vamos a ocuparnos del Amor Narcisista

¿Que es el Amor? Si tal como lo plantea Lacan Amar es “dar lo que no se tiene a quien no lo es”

Intentaremos dar respuesta a este interrogante a partir de un recorrido que comienza con la constitución de un objeto de amor y las condiciones exigidas a dicho objeto.

En la Conferencia 21 Freud sostiene que el desarrollo libidinal tiene dos metas, en primer lugar tiene que abandonar el autoerotismo y permutar el objeto situado en el cuerpo propio por un objeto ajeno o sea el objeto de amor, el objeto de la elección de objeto y en segundo lugar tiene que unificar los diferentes objetos de las pulsiones parciales sustituyéndolos por un objeto único. “Esto solo puede lograrse cuando dicho objeto único, el objeto de la elección de objeto, es a su vez, un cuerpo total parecido al propio” y que se va a constituir en Objeto de amor.

Esta circunstancia va a permanecer latente hasta la pubertad en la que se va a producir el hallazgo de objeto, preparado desde la más temprana infancia. Este hallazgo de objeto en realidad es un reencuentro con la ilusión de restaurar la dicha perdida; para que este hallazgo pueda tener lugar existen dos caminos, a saber: uno que se realiza por apuntalamiento en los modelos de la temprana infancia y el segundo narcisista por el cual busca al yo propio y lo reencuentra en otros.

En esta elección narcisista de objeto la meta es ser amado y en este sentido el que ama ha sacrificado cierta parte de su propio narcisismo y solo lo restituye a condición de ser amado.

Freud sostiene que habrá que tener en cuenta dos cuestiones, según las investiduras amorosas sean acordes al yo o hayan experimentado una represión. En el primer caso (la aplicación de la libido acorde al yo) el amar es apreciado como cualquier otra función del yo. El amar en sí rebaja la autoestima pero que ser amado, hallar un objeto de amor, poseer un objeto amado vuelven a elevarla. En el caso de la libido reprimida la investidura de amor es sentida como grave reducción del yo, la satisfacción de amor es imposible y el re enriquecimiento del yo solo se vuelve posible por el retiro de la libido de los objetos. El retroceso de la libido de objeto al yo, su mudanza en narcisismo vuelve a establecer un amor dichoso y un estado de amor dichoso real responde al estado primordial en que libido de objeto y libido yoica no eran diferenciables.

En el mismo sentido Freud advierte que el desarrollo del yo consiste en un distanciamiento respecto del narcisismo primario y engendra una intensa aspiración de recobrarlo

Por otra parte nos advierte que el enamoramiento consiste en un desborde de libido yoica sobre el objeto. Eleva el objeto sexual a ideal sexual ya que en el tipo del apuntalamiento adviene sobre la base de condiciones infantiles de amor, es decir que se idealiza a lo que cumple esta condición de amor.

Entonces se ama siguiendo el tipo de elección narcisista de objeto lo que uno fue y ha perdido o lo que posee el mérito que uno no tiene, es decir que se ama a lo que posee el mérito que falta al yo para alcanzar el ideal.

Hasta aquí el amor se sostiene en términos de complementariedad, se ama al otro porque es el otro quien me completa.

Ahora bien el yo del narcisismo como objeto total, que se duplica en el objeto de amor, en el objeto de la elección de objeto o en la fantasía, sin embargo está escindido, ello tiene lugar porque cierto número de las pulsiones autoeróticas no entran en la síntesis yoica.

Es decir que hay un resto allí que es el objeto hueco que recorta la pulsión, por lo tanto si también el yo del narcisismo está escindido (ese resto que se conecta con el autoerotismo de la pulsión no entra en la síntesis), el objeto de amor o el objeto de la elección de objeto va a sustituir al objeto perdido, lo va a obturar. Y fundamentalmente en el amor se lo sustituye.

Siguiendo con este recorrido vamos ahora a centrarnos en el objeto pulsional para darle una dirección a la elección de objeto parcial y a la elección de objeto.

Freud en sus trabajos de investigación respecto de la pulsión y sus objetos dice que el objeto de la pulsión es variable o sea, puede ser cualquiera, luego, y a partir de “Tres Ensayos” destaca que el objeto va a tomar valor de condición ya que lleva a que la pulsión se sostenga en ese movimiento circular, de manera tal que deba ir y volver, partir de la fuente y volver a la fuente, rodearía al objeto, pero ahí no esta su satisfacción, porque no esta el objeto, ya que el objeto está perdido, luego es una excusa porque se satisface en su recorrido. Entonces el objeto ¿es un objeto hueco? Es un objeto hueco, mejor aún, un vacío que puede ser ocupado por cualquier objeto, y de aquí lo de variable, y lo va a llamar objeto de la pulsión, que es lo requiere como condición. ¿Qué es lo que requiere como condición para que la pulsión se sostenga en su recorrido si, lo que hace es rodear un vacío?

En “Pulsiones y sus Destinos” dirá que el objeto de la pulsión es aquello por lo cual la pulsión puede alcanzar su meta. Es lo más variado y no esta originariamente ligado a ella.

En la infancia tiene por condición que el placer previo de la zona erógena respectiva haya contribuido a la ganancia de placer, se engendra junto con el placer de satisfacción, cierto monto de tensión sexual. Dicho de otro modo, la pulsión al mismo tiempo que se va satisfaciendo en su recorrido va generando tensión sexual, así tenemos cierto monto de placer obtenido y un “mas” de placer que se reclama.

Ahora bien, cabe la pregunta que se hace Freud ¿De qué modo el placer sentido despierta la necesidad de un placer mayor? Siempre se exige más. En esta diferencia entre lo que se obtiene y lo que se exige simultáneamente, se sostiene la pulsión.

Citando a Freud en “Mas allá…” Sin duda…el placer de satisfacción hallado –encontrado, obtenido- y el pretendido –exigido, esperado-, engendra el factor pulsionante que no admite aferrarse a ninguna de las situaciones establecidas, sino que acicatea, indomeñado, siempre hacia delante.” Se puede acá ubicar la función de la angustia en esta diferencia, ya que lo que hace es sostener la pérdida de objeto, en los contornos que dibuja la pulsión.

El objeto perdido de la experiencia de satisfacción, la fuerza pulsionante, el objeto condición, causa las diferencias y hace trabajar el sistema de las huellas mnémicas.

Como ya mencionamos, cuando Freud introduce su teoría del narcisismo examina los fenómenos del amor y los de la elección de objeto, el movimiento es entonces autoerotismo-narcisismo-elección de objeto. El objeto a partir de “Introducción del Narcisismo” es ubicado en dos series, la serie de elección de objeto; o sea, el objeto vale como otra persona y aparece como otro totalizado, unificado, que va estar ubicado en la elección definitiva de objeto de amor.

Las fantasías y el narcisismo conectan pulsión y Complejo de Edipo. Entre ellos hay dos conectores por un lado el narcisismo en la diferencia entre el otro de la elección de objeto que implica lo incestuoso y el objeto pulsional. Por el otro lado las fantasías que hace las veces de objeto pulsional y sostiene la diferencia de los sexos.

Laplanche y Pontalis definen a las fantasías como un guion imaginario que está presente en el sujeto y que representa, en forma más o menos deformada por los procesos defensivos, la realización de un deseo y, en último término, de un deseo inconsciente” Por otra parte agrega que la palabra alemana designa la imaginación pero no la facultad de imaginar sino el mundo imaginario, sus contenidos y la actividad que los anima.

Las fantasías se presentan bajo distintas modalidades: fantasías conscientes o sueños diurnos, fantasías inconscientes que descubre el análisis como estructura subyacentes a un contenido manifiesto, y fantasías originarias.

Por otra parte Freud dice que estas escenas no son más que realidad psíquicas, designan un núcleo. También intenta desde la reflexión psicoanalítica explicar la eficacia y el carácter relativamente organizado de la vida de fantasía del sujeto, viendo en ellas únicamente una expresión imaginaria destinada a enmascarar la realidad de la dinámica pulsional. Agregaremos a ello que las defensas se hayan indisolublemente ligadas a la función primarias de la fantasías (la escenificación del deseo), escenificación en que lo prohibido se encuentra siempre presente en la posición misma del deseo

Freud da definiciones metapsicológicas de las mismas conectando entre si aspectos de las fantasías aparentemente más distantes: Las fantasías se hayan altamente organizadas, no son contradictorias, han aprovechado todas las ventajas del sistema conciencia, y nuestro juicio difícilmente las distinguiría de las formaciones de este sistema; por otra parte son inconscientes e incapaces de volverse conscientes. Su origen inconscientes es lo decisivo para su destino.

En “El Creador Literario” Freud traza una comparación entre el juego del niño y las fantasías de los adultos.

La ocupación preferida y más intensa en el niño es el juego. Crea un mundo propio, o sea, inserta las cosas de su mundo en un nuevo orden que le agrada, lo toma muy en serio y lo dota de grandes afectos.

Cuando el niño crece y deja de jugar, aparentemente renuncia a la ganancia de placer que toma del juego. Pero es sabido que no hay cosa más difícil que renunciar a un placer conocido ya que no podemos renunciar a nada, solo sustituimos una cosa por otra; lo que parece ser una renuncia es en realidad una formación sustituta, así el adulto cuando deja de jugar, solo resigna el apuntalamiento en objetos reales, entonces en lugar de jugar dice Freud, ahora fantasea. Constituye castillos en el aire, crea lo que se llama sueños diurnos. Agrega”…es lícito decir que el dichoso nunca fantasea, solo lo hace el insatisfecho…”

Estos deseos insatisfechos son las fuerzas pulsionantes de la fantasía y cada fantasía singular es un cumplimiento de deseo, una rectificación de la insatisfactoria realidad.

Estamos en condiciones de decir que una intensa vivencia actual, despierta el recuerdo de una anterior, las más de las veces una perteneciente a su niñez, desde la cual arranca la posibilidad del cumplimiento del deseo desde la fantasía, lo cual anudan presente, pasado y futuro

A continuación haremos un recorrido por los conceptos de metáfora y metonimia que resultan necesarios para el pasaje del narcisismo a la elección de objeto

En este sentido, para que tenga lugar la identificación secundaria es necesario que el niño sea subrogado en la misión de completar a la madre, para ello es menester que ésta pueda ofertar su ausencia como posibilidad de la formación del triángulo edípico, lo que antes era madre-niño-falo ahora será, madre, niño, padre. En la medida que pueda aparecer el padre edípico como varón de la madre, como razón erótica de la ausencia de la madre.

Es en este proceso que Lacan trabaja la “Metáfora Paterna”, ella supone la sustitución de un significante por otro significante, de modo que designa el carácter metafórico, o sea, lo sustitutivo del complejo de Edipo. Es la metáfora fundamental de la que dependen todas las significaciones, es por esta razón toda significación es fálica.

El significante del nombre del padre va a poner bajo la barra el deseo de la madre, cuando el nombre del padre metaforiza el Deseo de la Madre, la X de ese deseo sobreviene enigmática, cuya posible solución queda a cargo del padre. Por esta operación es que en nombre del padre, el Otro materno está dividido y no saturado fálicamente, así permitirá al hijo seleccionar entre las múltiples demandas de la madre, cual es el significante que se repite. Deducirá el denominador común que será el trazo unario, esto se llevará a cabo en el campo del Otro pero no sin la participación del niño ya que será su recorte pero, no tampoco sin el auxilio del padre edípico quien deberá nominar.

El padre debe añadir a la eficacia metafórica una eficacia metonímica y tomando como ejemplo el esquema del jarrón invertido, el padre deberá sacar del fondo del espejo plano la imagen yoica del niño.

Dice Silvia Amigo: “El hecho de que el padre “ponga el cuerpo” en el hueco erótico del campo del Otro libera al cuerpo del chico de ese lugar. Esta intervención metonímica es válida únicamente si entra en juego la sexualidad”. No teniendo efecto una abstracta intervención intelectual o imperativa del padre.

Es solo por esta eficacia metonímica que S1 puede establecer una articulación posible con el objeto “a” como causa de deseo. Es solamente en la medida que el padre anuda la donación de la capacidad lectora de ese trazo, por el vacío mismo, que se pueda integrar el objeto ”a”. Es gracias al padre que se integra como motor de la acción humana.

Luego el Yo Ideal, que fue extraído del fondo del espejo, queda como caído sin encontrar alojamiento. Este hecho producto de la segunda identificación y siendo liberador conlleva en si una desnarcisización. Es el Nombre del Padre que pasa al falo al orden del ser, a la función. El falo se estabiliza en su función y apunta a un vacío.

La identificación simbólica es la identificación con el padre en la etapa final del complejo de Edipo que da origen a la formación del Ideal del Yo. Por medio de esta identificación secundaria el sujeto trasciende la agresividad inherente a la identificación primaria, de modo que puede decirse que la identificación secundaria representa una cierta “normalización libidinal”, solo se la considera “simbólica” porque representa el completamiento del pasaje del sujeto al orden simbólico.

Ante ello, y habiendo el padre proscripto a su hijo la función de suturar la falta en la madre es necesario que pueda aparecer otra cara del padre que habilite y legitime al niño a encontrar otra fuentes de goce utilizando para ello el objeto “a” que el padre habrá liberado del fondo del espejo bajo otra “pantalla”.

De este modo se advierten necesarias dos funciones; una proscriptiva y otra a la vez que prescriptiva que habilite los goces exogámicos que él mismo se ha permitido como adulto.

En esta nueva situación en la que cuenta con libido liberada e incorporada como reservorio le permitirá estar habilitado para catectizar al objeto “a” bajo otras pantallas distintas a las del Otro. Esto habrá de tener lugar a partir de la posición prescriptiva del padre que le permite establecer una identificación que le habilite disponer de su deseo sobre objetos exogámicos.

Para concluir con el eje propuesto por la investigación trataremos de dar respuesta al interrogante que hemos planteado en cuanto a cómo resulta posible salir de la unidad narcisista para amar a otro; en tal sentido ya hemos expresado que ha sido necesaria la presencia en acto del padre edípico que ha prescripto sus dones pero además el yo del narcisismo como objeto total está escindido porque cierto número de las pulsiones autoeroticas no entran en la síntesis yoica, es decir que hay un resto allí que es ese objeto hueco que recorta la pulsión. Entonces, el objeto de amor o el objeto de la elección de objeto va a sustituir ese objeto perdido, lo va a obturar. Es decir que hay un punto de falta en el amor narcisista que va a movilizar al deseo.

Es aquí donde reside la diferencia en pensar en un amor que colma a sustituirlo por el deseo de aquello que falta que hará lugar a la puesta en juego de la función deseante del amor.


Bibliografía.
1- Amigo Silvia: Paradojas Clínicas de la vida y la muerte. (2003) Homo Sapiens.
2- Cosentino Juan Carlos: Construcciones de los conceptos freudianos (1999) Manatial.
3- S. Freud: El hallasgo de objeto. (1905) Amorrortu.
4- S. Freud: Tres ensayos para una tería sexual (1905) Amorrortu.
5- S. Freud: El creador literario. (1907-8) Amorrortu
6- S. Freud: La moral sexual “cultural” y la nerviosidad moderna. (1908). Amorrortu.
7- S. Freud: Fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad. (1908). Amorrortu.
8- S. Freud: Sobre un tipo particular de elección de objeto. (1910). Amorrortu.
9- S. Freud: Sobre un tipo de contracción de neurosis. (1912). Amorrortu
10- S.Freud: Sobre la mas generaizada degradación de la vida amorosa. (1912) Amorrortu.
11- S. Freud: Introducción al narcisismo. (1914). Amorrortu.
12- S. Freud: Pulsiones y destinos de pulsión. (1915) Amorrortu.
13- S. Freud: Conferencia 26. ( 1916-7). Amorrortu.
14- S. Freud: Mas allá del principio de placer. (1920). Amorrortu.
15- S. Freud: Psicología de las masas y análisis del yo. (1921). Amorrortu.
16- J. Laplanche y J. Pontalis: Diccionario de psicoanálisis. (1993) Labor.
17- Roudinesco E. y Plon M. : Diccionario de psicoanálisis. (2008) Paidós.

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