REVISTA ENSAYOS Nº7

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Editorial

Intercambios

Ensayos de Investigación

Entrevista a Pablo Zunino sobre “El Dr. Lacan”

Ficciones

 

Editorial


Por Martín Trigo

Psicoanalista. Miembro de la EFBA. Psicólogo de planta, Director de la Revista Ensayos y del Espacio de Investigación CSMN°1 “Dr. Hugo Rosarios”.

Básicamente entendemos que referirse al Inconsciente requiere de una posición por parte de quien lo hace.
Freud precisó extraer de aquello que se asignaba como inconsciente una lógica de funcionamiento distanciada de la simbología y la traducción imaginaria de sus producciones.
El sueño, el olvido, los lapsus del habla, los actos fallidos, los síntomas de acontecer psíquico, pusieron en descubierto que la razón atribuida a la conciencia procedía de otra fuente. Representaciones y sentidos que el sujeto desconocía hasta hallarlos en la relación con el analista y en su propio decir. Un saber no disponible a la percepción, un saber no sabido que surge de lo que el discurso corriente no alcanza a capturar y se produce en los saltos de su devenir.
En la progresión que la práctica del psicoanálisis ha ejercido, Lacan abre una nueva posibilidad de análisis en su retorno a Freud. Parte de afirmar que la estructura del inconsciente es la del lenguaje, que de sus operaciones, la metonimia está gobernada por un goce en el que el sujeto se fija, se desvanece.
Es por eso que el sujeto se produce en la realización de esa pérdida de goce, es decir cuando no puede hacer del significante un signo y precisa recurrir a otro significante para encontrar un sentido, aunque insuficiente.
El problema nos encuentra en esa coyuntura: no se puede prescindir de la relación con el analista, de la transferencia, para que esa pérdida de goce se produzca y así el sujeto advenga gestando las ecuaciones de sentido y sin-sentido propias de su singular relación al deseo.
Encrucijada que incita a tomar posición dado que no hay un a-priori que interprete el intervalo de sentido, de la escansión que se produce en el decir.
La singularidad del hacer con las palabras, no es posible sortearla si del inconsciente se trata. Surge de la lengua, la de cada quien, y como sea posible leerla en transferencia es el desafío. Lo cual propone un obstáculo a toda universalización, se trata de una estructura que se abre en lo singular para cerrase en lo común.
Allí, hay una política para los analistas de hacer operar la falta, de ubicarse desde la falta en ser para que el síntoma hable en su trazo singular y habilite la producción del inconsciente.
Así sostenemos una política en el análisis mismo. También en los espacios y dispositivos de formación de analistas, y nos preguntamos constantemente qué se estructura desde los analistas según lo que se entienda por inconsciente, en la política de las instituciones que producimos y habitamos. Dado que desde lo que se conceptualice como tal depende la política en la dirección de la cura, en la transmisión y en la institución.
Lacan señalaba que de cómo cada analista conceptualice la transferencia dependerá el modo de tratar a los pacientes. Nosotros lo parafraseamos y decimos: de cómo cada analista entienda el inconsciente dependerá su política en la intensión, en la extensión y en la orientación de aquello que instituye con su acto en cualquier espacio que transite.

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